En este 2020, la Unión Europea obligará a que el 50% de los residuos orgánicos que generemos tengan que reciclarse. El objetivo es que vecinos, ayuntamientos y productores colaboren en la gestión de residuos orgánicos para que todos los alimentos que desechemos reviertan de nuevo en el Medio Ambiente.
El agrocompostaje: la economía circular en el mundo de la agricultura. En los últimos años están surgiendo muchas iniciativas de agrocompostaje: la acción más eficiente desde el punto de vista energético, nutritivo y de emisión de gases efecto invernadero.
Este concepto está perfectamente alineado con el concepto de economía circular y va a revolucionar la concepción de los ciclos de los diferentes materiales orgánicos y técnicos que empleamos diariamente.
El objetivo del agrocompostaje es reciclar desde el sector agrario todos los residuos de las actividades agrarias y a su vez los orgánicos urbanos.
Esta nueva tendencia se lleva extendiendo por los principales países europeos: Francia, Alemania, Austria… y reflejan notables resultados en los costes, ambiente y de mejora en la renta final de los agricultores. Se dice que si el 10% de los residuos orgánicos de España se destinaran al agrocompostaje, unos 1.000 agricultores se beneficiarán de una renta de unos 15.000€ al año.
Todos los caminos del agrocompostaje descentralizado se están situando en torno al agrocompostaje como la forma más efectiva de hacer economía circular con la materia orgánica, ya que fortalece la capacidad de producir y suministrar alimentos frescos y de temporada en entornos de las ciudades.
Uno de los contras que encontramos con el agrocompostaje es el de las autorizaciones, se solicita lo mismo a una pequeña planta de en una huerta de 50t/año que para una planta de 10.000t año. Además, no existe una normativa de tratamiento en clave de economía circular, adaptada al sector agrario.
La Comunidad Valenciana es una de las comunidades que más han estado desarrollando esta línea en los dos últimos años,
