Según la Organización de Las Naciones Unidas para la Alimentación, una tercera parte de la tierra agrícola está degradada. El 75% de la diversidad genética de los cultivos se ha perdido y el 22% de las razas de ganado están en riesgo. 

La escasez y la degradación de los recursos naturales es cada vez mayor. Mientras que al mismo tiempo la demanda de los alimentos, piensos y fibras es cada vez mayor. 

La agricultura convencional, o agricultura industrial, se trata de un sistema productivo de carácter artificial que se basa en el consumo de determinados insumos considerados externos: energía fósil, abonos químicos, herbicidas y pesticidas. Todo se centra en alcanzar la mayor productividad posible, agravando cada vez más la situación actual. 

¿Qué ocurre con la agricultura sostenible?

Nació en los años 80, como un sistema integrado de prácticas de producción de plantas. 

Contribuye a mejorar la calidad ambiental y los recursos básicos de los cuales depende la agricultura, satisface las necesidades básicas de fibra y alimentos humanos, es económicamente viable y mejora la calidad de vida del productor y de la sociedad en general.

Se basa principalmente en una gestión sostenible de la tierra, agua y los recursos naturales. Esto exige:

  • Uso de abonos y fitosanitarios naturales.
  • Biodiversidad, rotación y diversificación de cultivos.
  • Eliminación del uso de pesticidas y herbicidas químicos.
  • Apuesta por cultivos orgánicos ecológicos. 

Estas medidas harán posible el cuidado y respeto por el medioambiente, reduciendo los efectos del cambio climático.

Garantización de la seguridad alimentaria mundial.  El agotamiento de la tierra y el uso insostenible de la agricultura convencional ha provocado una distorsión en los cultivos agrícolas. El uso de químicos hace que los alimentos sean más perjudiciales para nuestra salud y que pierdan sus propiedades y beneficios. La agricultura sostenible defiende el cultivo saludable de alimentos utilizando abonos y fitosanitarios naturales.