La denominada agricultura inteligente engloba una amplia gama de soluciones como:

  • Sistemas de hardware. 
  • Software. Como aplicaciones móviles orientadas a asesorar, formar o ayudar en la gestión agrícola o servicios de la nube.
  • Servicios. 

Una de las líneas de desarrollo que más interés está suscitando dentro de la progresiva digitalización del campo es la agricultura de precisión, que se puede definir como un sistema integrado de información  y producción agrícola que puede recopilar datos precisos en cada uno de los terrenos, y por lo tanto, personalizar el cultivo de cada emplazamiento de forma independiente (Zhang, Dabipi, Brow, 2018)

Su adopción implica el despliegue de sensores, drones o software de análisis de información que tiene como objetivo final mejorar la toma de decisiones y optimizar el uso de recursos, lo que se traduce en una reducción de costes y un incremento del rendimiento de los cultivos. Se trata de un mercado en auge para el que los estudios auguran una tasa de crecimiento anual del 13%-15% hasta el año 2022 y un valor que podría alcanzar los 10.000 millones de dólares en 2023.

¿Cuáles son las innovaciones en la agricultura con mayor recorrido?

El mercado ofrece en la actualidad una gran variedad de diversos dispositivos y soluciones aplicables a la agricultura enmarcadas en cualquiera de los tres grupos mencionados. Entre ellas:

  • Impresión 3D. Fabricación de piezas de repuesto para maquinarias, desarrollo de prototipos de pequeño tamaño, piezas sistemas de regadío, bombas de agua…
  • Robots y sistemas autónomos. Son dos prometedoras tecnologías llamadas a facilitar la labor agrícola. El objetivo principal es el aumento de productividad de los cultivos, eliminación de malas hierbas…
  • Internet de las cosas. Los actuales sensores son capaces de transmitir información sobre el grado de humedad del suelo, permitiendo el uso más eficiente de los regadíos, que incluso podrán activarse de forma automática sin intermediación humana.
  • Sistemas aéreos tripulados de forma remota. Esta tecnología permite disponer de un ojo en el cielo, capaz de capturar imágenes cuya posterior interpretación vía software nos permitirá detectar existencias de enfermedades u otras anomalías. También existen modelos diseñados para la aplicación de productos fitosanitarios. 
  • Inteligencia Artificial. La agricultura del futuro va a basarse en los datos masivos que recogen algunos de los avances citados en párrafos anteriores. Otro uso es el predictivo. Supone el análisis de multitud de datos tales como la temperatura, condiciones metereológicas, análisis del suelo, humedad o rendimientos de cultivo. La información resultante permite conocer cuáles son las mejores fechas para la siembra o qué cultivos son los mejores dependiendo de la época del año. Este tipo de analítica predictiva también se suele emplear para establecer un plan de mantenimiento de la maquinaria agrícola, reduciendo el porcentaje de horas perdidas por averías.

Considerando las necesidades sociales, económicas y ambientales que se plantean para el futuro inmediato y los beneficios de estos, son más que razones por las que invertir en tecnología agrícola. 

Aún es necesario continuar investigando para desarrollar su verdadero potencial y establecer medidas que impidan el uso inapropiado de la tecnología.